LAS BARAJAS Y LOS DADOS DEL ALBA (1938)

Álvaro Moreno-Aramburú

Antonio Ruiz de Montoya (UARM)

Cuando en 1925 Nicanor de la Fuente (1902 – 2009), luego de entusiasmarse con la lectura de Las literaturas de vanguardia de Guillermo de Torre, publica sus primeros poemas vanguardistas, el Chiclayo de la época aún no estaba preparado para recibir en su ambiente una literatura distinta al modernismo.

A decir a un nivel macro, quizá el Perú de la época recién se preparaba para comprender la novedad. Es a comienzos del año 1924 que nace una de las primeras revistas de vanguardia: Flechas. Antes de la revista publicada en conjunto por Magda Portal, Federico Bolaños y Serafín Delmar, en el ambiente aún se respiraban valoraciones estéticas afines a la generación del Novecientos.

Dos puntales de la intelectualidad limeña por esos años, Francisco García Calderón y Clemente Palma, establecen discursos en la primera década del siglo XX que divergen de la nueva tendencia (Velásquez, 2001). Si bien ambivalentes, la posición imperante es de rechazo. El argumento es: los vanguardistas proponen una estética juvenil, ingenua, de “alaridos de inofensiva infatuación”.

Por esa razón, no es de sorprender que “los viejos versistas de esa época” (Lauer, 2012, p.75) se refieran a De la Fuente, también llamado Nixa, como “analfabeto” o “loco” en el diario El Tiempo de Chiclayo, a guisa de crítica a los poemas que el poeta de Pacasmayo mandó para su publicación.

Planteado de modo sintético, podemos decir que tanto Palma y García Calderón, como los viejos versistas del norte, no llegan a comprender la nueva corriente vanguardista que empezaba a surgir. En conjunto son “una generación frustrada por una brusca aceleración de la historia” (Loayza, 2010, p. 232), en la medida que son sobrevivientes de un mundo que desapareció luego de la Primera Guerra Mundial y la Revolución Soviética.

Volvamos a 1925. Un año antes, Nixa ha empezado la composición de lo que en 1938 intitulará Las barajas y los dados del alba. En principio, el libro debió salir en 1928, pero, nos revela Nixa en “Pausa para el lector” —especie de prólogo— “el tiempo me ganó en realidad lo que ya tenía yo, empeñado en esperanza” (Lauer, 2001, p. 250).

Si comenzamos este texto hablando de los inicios de la vanguardia, Las barajas y los dados del alba se sitúa en su desaparición. Como señala Lauer, para el año 1929 el vanguardismo había envejecido en tanto se “apoyaba en una percepción y en un tratamiento progresista del espacio público que se hizo insostenible en un ambiente de capas medias empujadas de vuelta al culto a la tradición hispánica” (2012, p. 113). Mencionar esto es importante en la medida que restituye la obra dentro de un contexto de efervescencia vanguardista, y no dentro de una época donde el antiguo modo de versificar se le reconoce como una “vuelta al orden”.

Las barajas es una obra de vanguardia a cabalidad: un disparate. A decir de Mariategui (1981) —en referencia al poema “Gira” del primo de Nixa, Martín Adán— el disparate es un desorden que contraviene lo establecido por la tradición. Así, la disolución de un orden o su trasmutación por otro nuevo, se establece a partir del juego tipográfico. El “gesto de la palabra expresada gráficamente” (Orrego, 1928, como se citó en Lauer 2001) es la novedad de la palabra que muestra su personalidad en el papel como si ya no le bastase la quietud. En los primeros versos de “Tatuaje” observamos:

Mi alegría en el alcohol

Dentro del pomo de tu ausencia

            se  c

                   o

                     n

                        s

                          u

                             m

                                 e…

Setiembre 1926…………………..

Anoche se hizo trizas en mi insomnio

              t  u    r e c u e r d o (Lauer, 2001, p. 251)

Otra muestra disparatada en el poemario de Nixa está en la utilización del humor. Aunque no abundante, por momentos equilibra el tono melancólico que la voz poética impone. No solo impera la añoranza familiar en copia aplicada a Trilce, o el recuerdo de la amada ausente; también encontramos en el poema “Programa”:

…para evitar incendios
en la caseta del escándalo
se suplica al público
no tocar los botones
ELÉCTRICOS DE LOS SENOS

(Lauer, 2001, p. 297)

Finalmente, dentro del gesto disparatado, también considérese la inclinación hacia una poesía social que el poemario posee. Así como otros contemporáneos vanguardistas, la preocupación por las clases sociales oprimidas no fue obviada. Sobre todo, prestándole atención a la figura del indio o la del obrero, Nixa reivindica a dos grupos sociales que dentro de esos años se encuentra en posición de subalternidad. En referencia al indio la voz poética señalará en el poema “Palabra amiga”:

(…)

eres la metáfora más amarga

en el histórico poema de la peruanidad.

            eres tanto, tan miserablemente tanto

            que ya no hay lugar para ti,

            en ninguna parte, fuera de tu lugar.

            Indio, cómo se pierden los estribos, aquí,

            y cómo filo al filo el alma

            se mella de indolencia

            y se carga de óxidos la palabra! (Lauer, 2001, p. 257)

Y en referencia al obrero:

Acotaciones al 1° de Mayo:

Fecha que amaneció vestida con overol

fecha que ya no cabe en los calendarios

fecha que es como una válvula del marxismo

fecha que paraliza los relojes de la burguesía

fecha que hace gárgaras con los gritos de las muchedumbres

fecha que se levantó en Chicago una mañana

de fantásticas espirales de sangre

fecha que camina sola y que en la vida

es como un andarivel done se exhiben

todas las protestas proletarias del mundo

fecha que ya no es posible retenerla por más tiempo

en los bolsillos del olvido.

(…)

y con sus reflectores eléctricos

iluminan los nombres de las víctimas

                           DEL 23 DE MAYO

EN VITARTE SE PONDRÁN CARTELES ALUSIVOS AL ACTO (Lauer, 2001, pp. 302-303)

En los dos poemas se hace hincapié en la palabra como elemento transformador que puede anular cualquier tipo de desigualdad. En “Palabra amiga” la misma composición del poema, la puesta en palabras de “ya no hay lugar para ti” produce su negación al señalar su no-lugar. El indio aparece en la medida que la palabra lo sitúa dentro del poema. En “Acotaciones al 1° de Mayo” sucede algo similar. La iteración de la palabra fecha, aunado a la declaración del verbo en futuro simple, exige la pervivencia de un acuerdo —aquello que la palabra instituyó y ya nadie debe olvidar.

A modo de conclusión, decimos que el gesto disparatado que atraviesa todo el libro de Nixa, en sus conceptos preeminentes como “lo social”, “el humor” y “el juego tipográfico”, así como el ímpetu metafórico que en el libro se imprime en cada página, revelan un impulso por parte de la voz poética de reorganizar la realidad de forma radical. Esta reorganización, dadas las condiciones políticas de esos años, donde el fervor de los jóvenes de izquierda protesta contra el régimen de Leguía, se funda en un ethos romántico que pretende la liberación de todo tipo de coerción a partir del uso creativo de la palabra.

BIBLIOGRAFÍA:

Lauer, M. (2001). 9 libros vanguardistas. Librería del Virrey.

Lauer, M. (2012). Vanguardistas. Una miscelánea en torno de los años 20 peruanos. Fondo de la Pontificia Universidad Católica del Perú.

Loayza, L. (2010). Ensayos.Editorial Universitaria.

Mariátegui, J. (1981). Peruanicemos al Perú. Empresa Editora Amauta.

Velásquez. M. (2001). Los signos de la ceniza: las primeras lecturas en el Perú del fenómeno de las vanguardias. Hueso Húmero, 39, 131-150.

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