Rimaykusunchis cartonero. Un acto de memoria colectiva, por Ibis Meléndez

Rimaykusunchis cartonero. Un acto de memoria colectiva

 

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(Foto: Tom Quiroz)

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En el 2015, la Casa de la Literatura Peruana abría sus puertas a un grupo de personas, de diversas edades, con un fin común: el quechua. Esta lengua encontraba un espacio en la ciudad gracias a Rimaykusunchis, un proyecto que buscó reencontrar a quechuahablantes que viven en Lima con su lengua materna, sus costumbres, su identidad. Tres años después de iniciado, Rimaykusunchis se ha convertido en uno de los espacios de diálogo que le da la oportunidad al quechua de mostrarse en sus distintos aspectos, rescatando la tradición oral, mitos, cuentos; además de brindar a sus participantes la experiencia de explorar su propia cultura.

Un espacio de diálogo

La capital peruana cuenta con más de 400 mil quechuahablantes que, debido a las migraciones y desplazamientos, dejaron su tierra natal, alejándose de sus raíces y prácticas, siendo una de las más importantes, el uso de su lengua originaria. El temor de expresarse en público ha permitido un rezago en la difusión del quechua, pues ha dejado de hablarse y transmitirse de generación en generación. Ante ello, el Ministerio de Educación está fortaleciendo las escuelas de Educación Intercultural Bilingüe (EIB), de modo que niños y niñas puedan recibir clases en su lengua materna y que esta no llegue a estar en peligro.

Si bien las escuelas EIB se ubican en las provincias de Lima, ello es un primer paso para el rescate y revalorización de las lenguas. Sin embargo, ¿qué sucede con los adultos?, los que habiendo aprendido su lengua materna han tenido que optar por el castellano debido al contexto sociocultural. En la ciudad, el castellano ha predominado y los quechuahablantes no han establecido grupos sociales determinados con quienes compartir su lengua, a diferencia de la comunidad de Cantagallo, por ejemplo. Es esta preocupación la que provoca la creación de un espacio de diálogo, un encuentro de hablantes de quechua con la finalidad de reconectarlos con su tradición; así nace Rimaykusunchis.

Rimaykusunchis es un espacio que invita a quechuahablantes de todas las edades y sectores de Lima a expresarse, dialogar, y descubrir el ámbito literario de su lengua, ya que cada sesión es acompañada de lecturas, cuentos, mitos pertenecientes a la cosmovisión andina. Las encargadas de la edición de este año, Ofelia Vilca y Luz Mendoza, han tomado como punto de partida, para el diálogo, diversas fuentes orales y escritas que rememoren las costumbres que cada participante pudo haber vivido.

IMG_8693 (1)  Encargadas de la edición, Ofelia Vilca y Luz Mendoza

 

Un soporte para poder recordar y transmitir

El quechua representa en la literatura un amplio estudio que da lugar al análisis de la tradición oral, la cosmovisión andina y la identidad de una cultura en revalorización. Mucho de su carácter oral se observa en las recopilaciones que se han hecho de mitos y cuentos, que mantienen los rasgos propios de cada hablante, con ello también se marcan las concepciones sociales y culturales. Existe un amplio repertorio de relatos que han sido transcritos para una mayor difusión, muchos de ellos han servido de base para el desarrollo de las sesiones, pues en la literatura se observa sus convivencias.

Las historias escogidas se leían en grupo para dar pie a una narración individual en la que podían escucharse entre ellos, notando las diferencias de su habla, al ser cada persona proveniente de diversas zonas del Perú y con su propia variante quechua. En las ediciones anteriores, los ciclos finalizaron con la experiencia de cada participante, quien prometía compartir lo aprendido. Sin embargo, la idea de que lo vivido no quede solo como un recuerdo, hace que se dé la creación de su primer boletín en quechua, producto de las sesiones realizadas: el Rimaykusunchis cartonero.

Este boletín se muestra como el producto final de un ciclo de diálogo, un elemento en el que el participante no solo observa lo que ha trabajado, sino que puede volver a ello, recordarlo y enseñarlo a las personas que desee. Cada miembro ha puesto su sello en él a través de los dibujos, las interpretaciones que ha realizado de los cuentos, relatos; además de los testimonios sobre su vida en su tierra natal. En el Rimaykusunchis cartonero se resguarda la identidad de personas que han querido visibilizarse por medio de su lengua, de seres que buscan recordar de donde provienen y darlo a conocer a sus familiares, para que tampoco olviden; a sus hijos, quienes pudieron o no conocer su espacio; y a todo aquel que reconozca en el Perú, un país heterogéneo.

La primera sección del cartonero es un mapa del Perú en el que cada departamento se enlaza a un nombre, componiéndose como un índice gráfico que da cuenta de los participantes y su ciudad de origen. El mapa busca vincular a la persona con sus raíces, este puede ser intervenido por los familiares del integrante, aumentándose nombres y reconociéndose lugares originarios, afianzando así los nexos socioculturales.

Posteriormente, se encuentran los ocho apartados de los que se compone el boletín, cada uno destaca por las transcripciones que se han realizado de las historias leídas. No hay una gramática normativa en la redacción de las historias, sino que se ha respetado el carácter oral de las mismas. Las marcas orales, las distinciones del habla se observan en los cuentos y en los testimonios que se ha plasmado. Se ha tomado en cuenta el aspecto del habla frente a la normativa, de modo que el quechua sea visto en su forma más elemental.

Los testimonios de los participantes son claves para apreciar las variaciones del quechua, además del estilo de vida de cada uno de ellos. Las historias y textos giran en torno al tema de lo agrofestivo, es decir, el carnaval o las costumbres agrícolas; pero también se aprecian relatos relacionados a lo mítico, orígenes de la vida, las estaciones o  los alimentos. Entonces, cada miembro del grupo ha descrito cómo ha vivido los carnavales, cómo se celebra en su pueblo o comunidad; así también, han compartido sus tradiciones de “Semana Santa”.

Resulta atractiva la propuesta interactiva que posee el boletín, ello expuesto desde la primera imagen, el mapa, y con la consecuencia de testimonios que reflejan imaginarios sociales. Además, se encuentran hojas vacías, hojas en las que se plantea que si un miembro del grupo no asistió a la fecha, puede llenar dicho espacio con sus aportes, volviendo a integrarse al equipo. A su vez, esos vacíos son una oportunidad para que los familiares vuelvan a involucrarse con el quechua, llenando las líneas con lo que sus parientes le enseñen.  De esta manera se comparte la lengua, los recursos y lo aprendido.

Volviendo a las historias, se encuentran relatos bastante conocidos, como son: “El zorro y el cuy” (Atoq qowiwanmanta), “El zorro que subió al cielo” (Atoq hananq pachaman wichasqanmanta), entre otros. Si bien lo andino es el nexo más directo con el quechua, esta lengua también se habla en regiones amazónicas; vinculándose culturalmente religiones o creencias. Por este motivo, se agregan a los textos andinos, historias de la Amazonía peruana. Mitos shipibos y uitotos son transcritos al quechua, para apreciar las diferencias y similitudes en la visión del origen de la tierra.

La presencia de José María Arguedas no podía faltar en el aprendizaje colectivo, fue él quien luchó por unir la sociedad, por proteger a cada pueblo y revalorar sus tradiciones; representando esa confluencia entre lo andino y lo citadino. En el Rimaykusunchis cartonero, la voz de Arguedas se ve plasmada mediante sus canciones y sus melodías. En las sesiones se cantaron las piezas que recopiló el escritor, sintiéndose el énfasis por la musicalidad andina. En el boletín se han transcrito estas composiciones y se han añadido las que conocían los miembros del grupo, como parte de su repertorio personal.

Cada integrante de Rimaykusunchis colaboró con la elaboración de este primer boletín, cada quechua hablante construyó una voz a partir de historias, relatos o canciones. A ellos se sumaron personas interesadas por la lengua, quienes, a pesar de no hablarla con fluidez o desconocerla por completo, fueron encontrándose con el quechua y dibujando sobre ello una nueva esencia.

El boletín contiene los dibujos de su imaginario, las voces de su cosmovisión, voces que están encontrando lugares donde emitirse sin miedo, lugares donde abrirse paso frente una ciudad que deja de lado las raíces para preferir la modernidad. A partir del nacimiento del Rimaykusunchis cartonero, se genera una nueva etapa para estas voces, un punto de inicio para la perpetuidad de su identidad, al convertirse el boletín en una primera semilla plantada para la memoria de su cultura. Este es solo un soporte para una lengua abundante que continuará cruzando fronteras y enlazándose cada vez más con la literatura; mientras recordemos que existe, el quechua mantendrá y fortalecerá sus raíces.

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Adicional

Al ser una edición cartonera, cada boletín es único y diferente. Los participantes escogieron cómo decorar su trabajo, encontrándose portadas distintas en cada Rimaykusunchis. Asimismo, cada uno pudo llevarse consigo su boletín para compartirlo con su familia y amigos.

Se tiene proyectado desarrollar dos boletines más en este 2018, que correspondería a los dos ciclos adicionales del Rimaykusunchis a desarrollarse en lo que resta del año. El más próximo es el que inicia este 02 de junio en la Casa de la Literatura Peruana. Así mismo, puedes revisar esta primera edición en su Biblioteca, que cuenta con dos ejemplares.

Ibis Meléndez
Universidad Nacional Mayor de San Marcos

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